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lunes, 10 de febrero de 2025

Este es el pájaro que canta solo

 La obra poética de Ruth Stone (1915–2011) se dio a conocer tardíamente, pues no fue sino hasta 1959, meses después de la muerte de su segundo esposo, que publicó su primer poemario, In an Iridiscent Time. A dicho título seguirían otros doce libros que le darían el reconocimiento de sus pares y un público lector que no ha dejado de incrementarse aún después de su fallecimiento. En vida se hizo acreedora del National Book Award y el Wallace Stevens Award, ambos por In the Next Galaxy (2002); además mereció el National Book Critics Circle Award y fue Poeta Laureada del Estado de Vermont, entre otros importantes premios. En 2009, What Love Comes To, su último libro, fue finalista del Premio Pulitzer.



Encarnación

Todos los días una mujer se detiene
en su cocina y escucha un pájaro.
Es la voz de su esposo muerto,
pero ahora tiene alas y canta
a otra hembra posada en el nido.

Inexacto. La encarnación es sólo
el laberinto idéntico en un vaso vacío.
La carne es la medida.
Pero todos los días Belshazzar
deja una rara escritura en las ventanas.
Todas las noches pasa afligido, en llanto.

La encarnación es un vaso vacío.
La carne es la medida.
Pero todos los días Belshazzar
deja raras marcas en el polvo.
Todas las noches su cama se hunde
en la tierra. Todos los días ella cocina y come
y, luego, lava los trastos sucios.

La mujer desearía que fuera de otro modo.
Quisiera ser un pájaro,
para que su reino se pudriera,
para que la casa se derrumbara.


Este y otros poemas de Ruth Stone, en versiones al español de Agustín Abreu Cornelio, pueden leerse en Periódico de Poesía.

sábado, 16 de mayo de 2020

"Por qué odio el poema en prosa", de Tom Whalen


Trad. de Agustín Abreu Cornelio

Un hombre enfadado vino a la cocina donde su mujer se ocupaba en la cena y explotó.
Mi madre me decía este cuento cada día de su vida, hasta que un día ella explotó.
Pero esto no es un cuento, siempre aclaraba. Es un poema en prosa.
Un día vi a un hombre alimentar a su perro con un perro caliente. El perro caliente parecía una barra de dinamita.
Con frecuencia, el simple avistamiento de un poema en prosa me pone enfermo.
Estoy separado y vivo solo en una casa pequeña.
En mi tiempo libre, estoy cultivando un jardín nocturno.





* Conozco casi nada de la obra de Tom Whalen, solo lo que fue incluido por David Lehman en Great American Prose Poems, donde encontré este texto que decidí traducir. Sé que tiene una página web.

sábado, 22 de septiembre de 2018

“Queer”, de Frank Bidart

Trad. de Agustín Abreu Cornelio

Miéntete
Engáñate en esto y estarás
siempre mintiendo en todo.

Todo mundo sabe todo ya

así que puedes
mentirles. Es lo que ellos quieren.

Porque al mentirte, lo que pierdes

es tu yo. Así te
conviertes en ellos.

*
Para cada gay cuya adolescencia

ocurrió en los cuarenta o cincuenta
en América

el escenario
crucial, primordial

siempre es destaparse
o no. O no. O no. O no. O no.

*
Veleidades intrincadas del propio borramiento.

*
Justo tras la muerte de mis padres,
me destapé. Narrativa fundacional

dispuesta para darme existencia.

Si hubiera logrado destaparme ante
mi madre, no me habría reprochado nada

a mí, sino a ella misma.

La puerta por donde te arrastraste
hacia la luz

fue el autodesprecio y el terror.

*
¡Gracias, terror!

Pronto aprendiste que las refinadas
fantasías sobre la vida adulta

no eran, para ti, la vida. Piensas que el sexo

es una daga — es un puñal
entrando en ti para enseñártelo.


Éste y otros poemas de Frank Bidart en su idioma original, pueden leerse en la Academy of American Poets.

lunes, 28 de mayo de 2018

Ciudadano: Un poema estadounidense (fragmentos)

por Claudia Rankine
Trad. de Agustín Abreu Cornelio

Cuando estás sola y tan cansada incluso para encender alguno de tus aparatos, consientes demorarte en unos ayeres amontonados entre tus almohadas. Usualmente estás anidada bajo cobijas y la casa está vacía. A veces la luna se ausenta y, más allá de la ventana, el cielo raso y gris parece accesible. Su luz oscura se degrada siguiendo la densidad de las nubes y caes en aquello que fue reconstruido como una metáfora.

El itinerario es a menudo asociativo. Hueles bien. Tienes doce y asistes a la escuela Sts. Philip and James, en White Plains Road, y la chica que se sienta detrás te pide hacerte a la derecha durante los exámenes para que pueda copiar lo que escribas. La hermana Evelyn tiene la costumbre de pegar los 10 y los reprobados en la puerta del clóset para los abrigos. La niña es católica, con cabello castaño a la cintura. No puedes recordar su nombre: ¿Mary? ¿Catherine?

En realidad, ustedes nunca hablaban, salvo por la ocasión que te pidió lo del examen y cuando luego te dijo que olías bien y que tenías rasgos más de gente blanca. Asumes que intentaba agradecerte por dejarte copiar y que se sentía mejor si copiaba a una persona casi blanca.

La hermana Evelyn nunca notó su acuerdo, tal vez porque nunca te volteaste a copiar las respuestas de Mary Catherine. La hermana Evelyn debía pensar estas dos niñas piensan tan parecido o a ella no le importaba tanto la trampa como la humillación o, en realidad, nunca te vio allí sentada.

***


Gracias a tu estatus privilegiado ganado por un año de viajes, te has instalado en tu asiento de ventanilla en United Airlines, cuando una niña y su madre llegan a tu fila. La niña, al mirarte, le dice a su madre: estos son nuestros asientos, pero no esperaba esto. La respuesta de la madre es casi inaudible: ya veo, le dice, yo me sentaré en medio.



***


Una mujer desconocida quiere convivir contigo en la comida. Estás de visita en su campus. En la cafetería ambas piden ensalada césar. Esta coincidencia no significa el comienzo de nada, pues apunta inmediatamente que ella, su padre, su abuelo y tú, todos, asistieron a la misma universidad. Ella quería que su hijo fuera allí también, pero a causa de la “acción afirmativa”* o algo de las minorías —no está segura de cómo lo llaman en estos días y, ¿no se suponía que lo eliminarían?— su hijo no fue aceptado. No estás segura de si debes disculparte por esta falla en el programa familiar de tu alma máter; en cambio, le preguntas dónde acabó su hijo. La prestigiosa escuela que menciona no parece mitigar su irritación. Este intercambio, en efecto, acaba con tu comida. Las ensaladas llegan.

***


Una amiga argumenta que los americanos batallan entre el “yo histórico” y el “yo mismo”. Con esto quiere decir que ustedes mayormente interactúan como amigas con intereses mutuos y, casi siempre, personalidades compatibles; sin embargo, a veces sus yoes históricos, su yo blanco y tu yo negro, o tu yo blanco y su yo negro, llegan con toda la fuerza de su condición americana. Así puestas frente a frente unos segundos, las afables sonrisas se borran de sus bocas. ¿Qué has dicho? Instantáneamente sus apegos lucen frágiles, tenues, sujetos a cualquier transgresión de su yo histórico. Y, a pesar de que sus historias personales conjuntas habrían de salvarlas de malentendidos, ellas son usualmente la causa de que entiendas demasiado bien lo que se está diciendo.




***


Tu pareja y tú van a ver la película La casa en que vivimos. Le pides a un amigo que recoja a tu hijo de la escuela. En el camino de regreso a casa, el teléfono suena. Tu vecino te cuenta que, desde su ventana, observa a un amenazante hombre negro checando ambas casas. El tipo camina de un lado a otro hablando consigo mismo y parece trastornado.

Le dices a tu vecino que tu amigo, a quien ya conoce, está hoy de niñero. Él dice que no, que no es él. Que él conoce a tu amigo y éste no es aquel amable joven. De cualquier modo, quiere decirte que llamó a la policía.

Tu pareja llama a tu amigo y le pregunta si hay algún hombre yendo y viniendo frente a tu casa. Él dice que, si hubiera alguien, lo habría visto pues él está parado afuera. Escuchas la sirena a través del teléfono.

Tu amigo habla con tu vecino cuando llegas a casa. Las cuatro patrullas se han ido. Tu vecino está disculpándose con tu amigo y ahora se disculpa contigo. De algún modo te sientes responsable por las acciones de tu vecino; torpemente le dices a tu amigo que la próxima vez que quiera hablar por teléfono vaya al patio trasero. Te observa por un largo minuto antes de decir que puede hablar por teléfono donde él quiera. Sí, por supuesto, le dices. Sí, por supuesto.




* N. del T. Determinación legal de EEUU que obliga a los centros educativos a incluir cierto porcentaje de personas de minorías étnicas.


Claudia Rankine (Kingston, Jamaica, 1963) Poeta, dramaturga y ensayista estadounidense que ha sido galardonada en numerosas ocasiones por su trabajo literario. El amplio reconocimiento de su libro Ciudadano: Un poema estadounidense (Citizen: An American Lyric, Graywolf, 2014) le valió ser finalista del National Books Critics Award en dos categorías, hecho que no había ocurrido en la historia del certamen, y resultó acreedora del premio en poesía. Actualmente ocupa la Cátedra Fredrick Iseman de Poesía en la Universidad de Yale.

Más traducciones de Ciudadano, aquí.

Para comprar el libro en su idioma original, aquí.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Algunas Cartas revolucionarias de Diane di Prima

Selección, traducción y presentación de Agustín Abreu Cornelio

Como el resto de poetas beat, Diane di Prima (Nueva York, 1934) politizó su expresión en términos de clase y de raza, pero también asumió una preocupación de género que parecían no compartir otros miembros del grupo como Kerouac o William Burroughs. En Revolutionary Letters (1971) como en el posterior Loba (1978), Di Prima aborda el sujeto poético desde un punto que pretendía desarticular las jerarquías: los estados alterados de conciencia y la experimentación erótica problematizaban las fronteras entre el Yo y lo Otro, abogando por una comunidad más inclusiva y políticamente activa. Dada la crítica circunstancia de la política estadounidense actual, se impone una revisión de aquellos autores que, como di Prima, desde el pacifismo, el feminismo, el black power, la contracultura, hicieron tambalear al discurso de distintos órdenes de gobierno hace cincuenta años. 

Alice Simkins escribió un breve y sentido artículo sobre ella y su legado, el cual puede consultarse aquí.
La colección completa de Revolutionary Poems puede leerse en inglés en la Biblioteca del Anarquista.


En una lectura en el Gas Light Cafe, de Nueva York, en 1969.


 “Carta revolucionaria #1”

apenas me doy cuenta que la inversión es en mí misma
no tengo otro
dinero para rescate, nada que canjear u ofrecer salvo mi vida
mi espíritu racionado, en trozos, esparcido sobre
la mesa de la ruleta, recobro lo que puedo
nada más que meter bajo las narices del maître de jeu
nada que lanzar por la ventana, ni bandera blanca
esta carne, toda la que tengo para ofrecer, hacerle el juego a
esta cabeza contigua, lo que de ella surge, mi movida
al escurrirnos sobre el tablero, siempre pisando
(esperamos) entre las líneas



“Carta revolucionaria #2”

el valor de la vida individual el credo que nos enseñaron
para inspirar miedo e inacción, “sólo se vive una vez”
una cortina de humo, somos
interminables como el mar, no separados, morimos
un millón de veces al día, nacemos
un millón de veces, en cada aliento vida y muerte:
levántate, ponte los zapatos, comienza
alguien terminará

Tribu
un organismo, una carne, alentando júbilo como las estrellas
alentando en nosotros un destino, avanzar
unir las manos, ir al negocio, miles de hijos
lo verán cuando caigas, crecerás
mil veces en los vientres de tus hermanas




“Carta revolucionaria #3”

almacena agua; deja claro tu punto al llenar la tina de baño
con el primer indicio de problemas: ellos apagaron el agua corriente
en el 4º distrito por todo un día durante los disturbios de Newark;
o aún mejor hazte el hábito
de mantener la tina limpia y llena cuando no se use
cámbiala una vez al día, debe estar en condiciones
para lavar, descargar los excusados cuando sea necesario
y cocinar, si no hubiese más remedio, pero es buena idea
mantener a la mano también agua embotellada
consigue un par de jarras de cinco galones y tenlas llenas
para cocinar

almacena comida; cosas secas como arroz y frijol se guardan mejor
duran más. SAL MUY IMPORTANTE: restablece
salud y energía también, ten al alcance un par
de libras de sal de mar y, porque estamos mimados, algunas latas
de atún, etc. para sostener la moral, sostener el sentido
de la ‘dieta balanceada’, la ‘ingesta de proteínas, recuerda
las tiendas pueden estar cerradas algún tiempo, los camiones
pueden no llegar a tu distrito por semanas, puedes sobrellevarlo indefinidamente
con 20 libras de arroz integral
20 libras de harina integral
10 libras de fécula de maíz
10libras de alubias o soya
5 libras de sal de mar
2 litros de aceite
fruta seca y nueces
agrega nutrientes y una sensación de lujo
a esta dieta, un calabacín o un coco
en un lugar fresco de tu piso durará seis meses

recuerda que todos nosotros solemos comer menos
que el ‘americano promedio’ y llévalo con calma
antes de que nos demos
cuenta de nuestra hambre el resto estará desfalleciendo
acostumbrados como están a la carne y la leche fresca diariamente
y la ayuda llegará, hasta el día en que no llegue ayuda
y entonces te encuentres solo

acumula cerillos, ya que no somos buenos
en eso de frotar un palo con otro
la yesca es útil, si sabes usarla
no cuentes con estufa de gas, calentador de gas
luz eléctrica
ten una parrilla y carbón, ENCENDEDOR DE CARBÓN una ayuda
lámparas de queroseno y velas, aprende a mantenerte caliente
con tu aliento
recuerda el bendito hábito americano de amontonarse


Con el poeta Amiri Baraka en 1960.


“Carta revolucionaria #4”

Que sea la propia gente
quien se deje crecer el pelo.
Que sean ellos quienes
se quiten los zapatos.
Que sean ellos quienes hagan el amor
duerman tranquilos
compartan cobijas, yerba e hijos
ellos no son flojos o temerosos
siembran plantas, sonríen
platican entre ellos. La palabra
les llegará: un toque de amor,
en el cerebro, el oído.

Regresamos con el mar, las mareas
regresamos tanto como nos vamos, numerosos
como la hierba, amables, insistentes, recordamos
el camino, nuestros bebés

se tambalean descalzos a través de las ciudades del universo

miércoles, 4 de octubre de 2017

Tres fábulas de W. S. Merwin

Presentación y versiones de Agustín Abreu Cornelio

William Stanley Merwin (Nueva York, 1927) es uno de los poetas más relevantes de la literatura estadunidense actual. Su poesía no escapa de una ética coincidente con movimientos pacifistas y ecologistas, en los cuales se involucró desde la década de 1960, pero no se convierte en poesía de propaganda gracias a la sutileza de su tratamiento. El claro entusiasmo por la grandeza de Estados Unidos —un vínculo estético y ético con Walt Whitman— no está exento de una severa crítica al imperialismo que, a su entender, atenta contra los valores fundadores de su nación. Se trata de una obra que coloca al lector frente a la alienación del individuo —respecto de su entorno, respecto de sus productos— y frente al empoderamiento económico y cultural. No es de extrañar que la culpa sea el sentimiento que dé continuidad a los textos aquí presentados. Si bien Merwin aclaró que el volumen donde fueron publicados —Los pálidos hijos del minero (The Miner’s Pale Children) de 1970— era un “libro de prosa” y más tarde lo integró al Libro de fábulas (2007), la crítica no ha dudado de su valor poético asentado en la exhibición de las profundas contradicciones del hombre actual.

Tomada de http://www.achievement.org/achiever/w-s-merwin/

Nuestro celador

Nuestro celador tiene el hábito de colocar ratoneras en las celdas de los condenados durante su última noche. La nuestra es una cárcel bien atendida; los ratones son raros y no muchos se desvían hacia las celdas ocupadas. El celador observa los prisioneros.
Sorpresivamente pocos, él dice, permanecen por completo indiferentes a la presencia de la ratonera durante toda la noche. Una mayor cantidad quedan absortos ante ella y sentados y mirándola, sin importar que ella ocupe sus pensamientos o no. Un porcentaje que él ha registrado desarma la ratonera, desde un principio o tras un periodo de variable duración. Él tiene otras estadísticas para aquellos que destrozan deliberadamente la trampa, aquellos que la mueven (presumiblemente a un sitio más favorable), aquellos que hacen una marca en la pared si un ratón cae en la trampa y aquellos que hacen una marca si ninguno cae, sea para anotar un hecho o para legar, como un triunfo mínimo, una mentira.
Mes tras mes, año tras año, él los mira. Y nosotros lo miramos. Y entre nosotros.

El zapato de Dachau[1]

Mi primo Gene (en realidad sólo es un primo segundo) tiene un zapato que recogió en Dachau. Es un zapato muy gastado. No era un zapato de gran calidad, explicó él. La suela está agrietada a todo lo largo y se desprendió de la parte superior por ambos lados, y esa parte se rajó hacia la punta del pie. No tiene agujeta ni tacón.
Explicó que no lo robó porque hubiese debido ser de algún judío que habría muerto. Explicó que deseaba alguna cosilla. Explicó que los rusos hacían botín de todo. Ellos lo tomaban todo. Explicó que, para empezar, no era de gran calidad. Explicó que los guardias o los kapos[2] se lo habrían llevado de haber tenido algún valor. Explicó que había tenido suerte de obtener algo. Explicó que no estaba mal porque los alemanes habían sido derrotados. Explicó que todos habían tomado algo. Varios de los muchachos querían banderas o dagas o medallas, pero ese tipo de cosas no lo atraían mucho. Él lo puso por un tiempo sobre la repisa de la chimenea, pero explicó que no era un trofeo.
Explicó que no tenía sentido ser vengativo. Explicó que él no lo era. Nadie es perfecto. De hecho, compartimos un abuelo alemán. Pero explicó que esa era la razón por la que debíamos pelear en esa guerra. Lo que ocurrió en Dachau fue un crimen que no puede volver a pasar. Pero explicó que, en realidad, no podíamos hacer nada por detenerlo mientras la guerra continuaba porque, primero, debíamos ganar la guerra. Explicó que no siempre podemos hacer lo que nos hubiera gustado hacer. Explicó que los rusos también mataron a muchos judíos. Después de un par de años puso el zapato en un cajón. Explicó que el polvo se había acumulado en él.
Ahora lo tiene en el sótano, en una caja. Explica que la calefacción central lo agrieta más. Él se lo mostrará cuando sea, si se lo pide. Él explica cómo luce. Explica lo difícil que es tenerlo allí, incluso para él. Explica cómo llovía y que no quedaban muchas cosas cuando él llegó allí. Explica cómo no había nada de valor y que uno no quiere ser visto tomando algo de eso, aunque lo hubiese. Explica cómo apestaba todo allí dentro. Explica cómo estaba entre el lodo, probablemente donde lo habían dejado. Explica que él debía conservarlo. Una cosa como esa.
De verdad, debe ir y verlo. Él se lo mostrará. Sólo tiene que pedirlo. No es que sea un zapato realmente interesante cuando uno lo ve, pero se aprende mucho de las explicaciones.

Modesto inicio

Cuando hubo aprendido matar a su hermano con una roca, él aprendió cómo una roca da pie a una escalera. Por ambos secretos, él estaba agradecido con la roca.
Él reflexionó más profundamente sobre la roca: había estado siempre allí, guardando en secreto lo que podía hacer. Nunca había dado pista alguna de lo que ahora había realizado. Ahora estaba escondiendo todos sus otros secretos. Él cayó de rodillas frente a ella y la tocó con su frente, sus ojos, su nariz, sus labios, su lengua, sus oídos.
Pensó que la roca lo había creado a él. Eso pensó.





[1] Dachau es una pequeña ciudad al sur de Alemania cerca de la cual los Nazis establecieron uno de los campos de concentración más recordados hoy en día. El campo fue liberado por el ejército estadunidense en abril de 1945.
[2] En los campos de concentración, los kapos eran judíos que adquirían ciertas prerrogativas por colaborar con los alemanes en la organización de las actividades que realizaban los prisioneros.

viernes, 7 de abril de 2017

Imágenes del mundo perdido

de Lawrence Ferlinghetti
(Traducción de Agustín Abreu Cornelio)


2

Justo como solía decir
el amor pega fuerte a los mayores
porque han estado corriendo
por los mismos raíles hace tanto
y cuando les toca la aguja del cambio
pierden la salida
y se queman en el raíl equivocado mientras
el alegre cabús se va volando
y el maquinista no reconoce
sus nuevas bocinas eléctricas
y los mayores corren en la espuela oxidada
que llega hasta
la hierba muerta donde
las oxidadas latas y los resortes de una cama y las navajas
viejas de las rasuradoras y los colchones mullidos
yacen
y el raíl se queda muerto
justo ahí
aunque las corbatas continúen algún tiempo
y los mayores
se digan a sí mismos
Bueno
debe ser este el lugar
donde se supone que yaceremos
Y lo hagan
mientras las luces del vagón cantina se alejen presurosas
a lo alto
de una colina
con sus ventanas plenas de cielo y amantes
con flores
con su cabello largo ondulando
y todos riendo
y saludando y
murmurando entre ellos
y mirando hacia afuera y
preguntándose qué cementerio
en donde los raíles terminan

es ese


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