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viernes, 9 de abril de 2021

“La edad de las manos” (fragmento)

 

de José Luís Peixoto

Trad. de Pilar Obón y Martín López-Vega

 

Tardaron mucho tiempo en llegar a la huerta, porque Ana y su ángel querían mostrar a todos los árboles que echaban de menos verlos todos los días. Ana tocó la tierra. Se quedó en un extremo de la huerta solo mirándola y viendo todo lo que recordaba. Pensaba: su vida. Ante aquella tierra, pensaba que su vida era algo que podía ser agarrado con una mano. Su vida no existía antes de haber nacido, ni existiría después de morir. Ante aquella tierra, pensaba: su vida. Tal vez aquella tierra fuese la palma de la mano que sujetaba su vida.


José Luís Peixoto

El cuento "La edad de las manos" forma parte de la antología Un cierto desasosiego, publicada por Alfaguara en 2018. Peixoto también es autor de poemarios, libros de viaje y novelas. Dentro de este último género, su más reciente libro, Almuerzo de domingo fue publicado en 2021.

lunes, 15 de enero de 2018

De “Clube da poetisa morta”

de Adília Lopes


Clarisse Lispector,
a senhora não devia
ter-se esquecido
de dar de comer aos peixes
andar entretida
a escrever um texto
não é desculpa
entre um peixe vivo
e um texto
escolhe-se sempre o peixe
vão-se os textos
fiquem os peixes
como disse Santo António
aos textos

Do outro lado da ponte
está um monte
e do outro lado
do monte
está uma fonte

A vida, Augusto Comte, é um mar de miosótis

a vida é andar para cá e para lá


lunes, 27 de noviembre de 2017

Un cuerpo simulado, una escritura errante: Poemas de Isabel de Sá

Selección, traducción y presentación de Agustín Abreu Cornelio

Isabel de Sá (Esmoriz, Portugal, 1951), en sus facetas de poeta y de artista plástica, es autora de una obra caracterizada por la convivencia de infancia y decrepitud, de muerte y erotismo; poesía aporética que no evade el conflicto, la crisis, sino que sienta en ella sus mejores logros. Por lo anterior, su enunciante lírico suele difractarse o fluctuar entre distintos géneros, y su expresión goza lo mismo ante lo hermoso que ante lo horrible. En estos sentidos es posible emparentarla, por un lado, con la concepción de Georges Bataille sobre el erotismo y, por otro, con la exuberancia lírica de la poeta uruguaya Marosa di Giorgio. Su trayectoria literaria inició con la publicación de Esquizo Frenia (1979) e incluye otros quince títulos; Repetir o poema (2005), de donde extraemos los siguientes textos, agrupa los libros anteriores a 1999.



De Esquizo Frenia (1979)

Fui a la calle a buscar la muerte que andaba por las paredes trastornada como un perro rabioso. Le ofrecí el brazo, la traje conmigo, la hice mi amante. Nos acostamos en un lecho de lino y en secreto me habló por días sobre su infancia, la soledad bajo la tierra, el amor por la naturaleza. Me explicó cómo acariciaba a los bichos comedores de cadáveres y de su alegría maliciosa.
La muerte cobró mucha importancia para mí. Comencé a vestirla de ropas albas, coserle flores al cráneo, amando su cara lívida, iniciándola en una sensualidad sin fin.
Entonces, una mañana la Muerte sonrió mostrando en los labios su carácter perfecto, exento de mezquindad; me besó la boca, las piernas, el corazón. Me perturbó.
En mi interior países hervían, millones de rostros voltearon hacia la luz:
todo era claro como nunca sucediera.

Comenzaba otra vida: se dio la iluminación.


"Qué conversación más aborrecida", página 281 del Libro de artista (2013).


De En nombre del cuerpo (1986)

“La palabra”
Encontrar la palabra exacta que defina mi amor por ella. Palabra extraña al formalismo, próxima al encantamiento. Gastar la sílaba como se gasta la faz en plena fatiga, iniciar la fuga al sufrimiento, a la incertidumbre. Estremecerse al primer contacto —a ese lenguaje paradisiaco del instante: el brazo que se extiende a lo largo del espaldar de un sofá y toca, por inadvertencia, mi hombro; el dedo que cierra un pacto con mi piel y me perturba. Pormenores mínimos, como por acaso, una sonrisa, establecen la complicidad entre nosotros. Yo, ella, apenas dos cuerpos.


“Pacto”
La mirada me hablaba de un pacto, esa locura. La muchacha tenía cabellos negros, el pájaro se hacía eterno sobre el mármol. Inevitable la angustia de la infancia, otrora expiada y gélida. Pero, si el abismo volviera, nada podría moverlo de aquel instante de espejos donde la revelación se despedazaba. El susto como emoción primera. El muro blanco volvía a la página, incluso el niño rubio. Un punto luminoso en el paisaje.
Una adolescencia mortífera arrancaría a la vida del tedio insoportable. Volvería la locura, mano de lodo estrujado contra mi cara. De largos cabellos oscuros, la muchacha perseguía la pasión a través de mi piel. Su boca bellísima.





De Escribo para desistir (1988)

Soy apenas esto: un cuerpo que simula, un mirar errante. Soy la figura a quien le está permitido observar la representación de los demás. Mi cuerpo fue siempre quebradizo pero el alma nunca fue frágil. Permaneció como granito sobre arena sintiendo el embate de la marea. La erosión produjo sus efectos, alisó las aristas, pero todo quedó intacto en el interior. Lo que hoy es turbulencia ha de ser todo o nada, no depende de mí.

“Nuestro amor deshace el trío”
Recordarte, es amar los cuerpos que compartimos. Lo que me atrae de ti pertenece a la sabiduría del texto, a la primera palabra murmurada. Lo que me atrae del amor es la indeterminación, el impulso inicial. Los rostros que amé en tu ausencia fueron tocados por ti a través de mi piel. Nadie puede esclarecer su alma al margen de este pacto. Nuestro amor deshace el trío.
Es en la tiniebla que me obligo a reconocer lo que escribo. Sucumbo a una grave abstracción de pensamiento donde llego a salir tocada por la invocación de la palabra.


"La vida en movimiento" (2013)

De Poetas suicidas (1990)

“Poetas suicidas”
A partir de hoy
pondré en un cartapacio
los recortes sobre poetas
suicidas, como éste que habla
de Cesare Pavese. La muerte en un hotel,
de ese modo provocada, me parece frívola.
Ya sé que su cadáver
no quedó en el olvido.
Y esto me recuerda un personaje
de Peter Handke que dice
citar a una señora
para que al morir no pase mucho tiempo
sin dársele por muerto.

Tras el almuerzo, después del café,
miro tu cuerpo perfecto y pequeño,
tu rostro, tu sonrisa.
Y en el espejo veo las palabras
del suicida:
“Además, en los rostros, toda la gente

ya comenzó a morir.”

martes, 7 de febrero de 2017

As naus, de António Lobo Antunes

(El párrafo corresponde al capítulo 12 de la novela)


Nessa época do ano, quase em outubro, ainda havia meia dúzia de pessoas de férias na Ericeira e alguns toldos na praia gelada, diante de ruelas de chalés semelhantes a urinóis antigos, invadidos por vinhas-virgens e escorpiões. O vento trazia consigo os carriles de Mafra que soavam como o olhar remoto de avós evaporado. O outono e a cinza dos seus fumos fazia-os sentirem-se numa vila quase deserta com raros grumetes nas calçadas estreitas, traineiras que nunca largavam para o mar e pessoas tão idosas quanto eles no adro da igreja vazia, de Santos de talha inclinados em ameaças tenebrosas. O frio oxidada as agulhas da máquina de costura sem trabalho, apesar da esposa arrancar os botões de todas as camisas e de todos os casacos pelo puro hábito de os pegar de novo. Promessas de chuva desuniam as cornijas dos telhados. As árvores definhavam a praça, jogando ao acaso os membros esquartejados de quatro ou cinco ramos em pânico. O café da manhã possuía o sabor do lodo que trepava, de acordo com os suspiros da água, nos ralos a molhados dos bidés. O retrato nupcial era uma mancha já totalmente indistinta, desprovida de qualquer contorno salvo o sorriso imaginado da mulher que crava de vergonha e de surpresa. O marido lembrou-se da última ocasião em que lhe escutará a voz, em Bissau, para dizer, após cinquenta e três anos de África, já não pertenço aqui, e de como tinham perdido por inteiro o costume de falar, dialogando um com outro por intermédio de um alfabeto esquemático de gestos evasivos, e decidiu convidá-la, à pesar da idade, a passar a vida a limpo, desde o início, num ponto qualquer do mundo.


—Até o Pólo Norte, argumentou ele, é de certeza melhor do que está coisa.


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