Mi madre y mis hermanos oyen el vértigo seminal de los amaneceres.
(Tras la luz vienen las moscas y la televisión que transmite el lamento inconsolable por los billetes rotos. ¿Qué rosas nos deparará el día?)
Mi madre y mis hermanos dicen que los muertos echarán un día el cerrojo y que nunca pasarán nuestras jorobas por el ojo de Dios.
[Este y otros poemas fueron publicados en el número 50 de Periódico de Poesía.]
http://www.periodicodepoesia.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=2357&Itemid=115
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