miércoles 18 de noviembre de 2009

Invitación

Lectura 19 nov.jpg

sábado 1 de agosto de 2009

Presenta Manuel Iris en el DF

Estos son los versos con los cuales Iris ganó el premio de poesía que concede la ciudad de Mérida, y son publicados por el programa Tierra Adentro.
¡Muchas felicidades, Manuel!

lunes 27 de julio de 2009

Se dijo el fin

Ando un rumbo difícil. Mientras otros buscan a José Alfredo o a Bonifaz Nuño,
yo tengo a la mano a Pablo Neruda:



No me pregunten (Fragmento)

Tengo el corazón pesado
con tantas cosas que conozco,
es como si llevara piedras
desmesuradas en un saco,
o la lluvia hubiera caído,
sin descansar, en mi memoria.

No me pregunten por aquello.
No sé de lo que están hablando.
No supe yo lo que pasó.

jueves 23 de julio de 2009

Los intervencionistas entre nosotros

El siguiente es un texto, traducido por Irene Selser y publicado por Milenio diario (23/Julio), que documenta una faceta de la participación estadounidense en apoyo de las dictaduras centro y sudamericanas.

Desde hace medio siglo, EU ha formado a militares sudamericanos con una clara inclinación por las dictaduras en el seno de la Escuela de las Américas, un anexo del Pentágono. El responsable del golpe de Estado del 28 de junio en Honduras, general Romeo Vásquez Velásquez, comandante del ejército, salió también de sus aulas.

Como lo informó el semanario National Catholic Reporter del 29 de junio, el general Vásquez fue diplomado en dos ocasiones por la School of the Americas, situada en Fort Benning, en el estado de Georgia, y tristemente célebre escuela de tortura de donde salieron un rosario de dictadores y de negociantes militares de América Central y latina. Otro líder del golpe en Honduras, también se diplomó en la misma escuela: se trata del general Luis Javier Prince Suazo, jefe de la Fuerza Aérea y responsable de sacar del país al presidente constitucional, Manuel Zelaya, la madrugada del día 28.

Reliquia de la guerra fría (1945-1990) entre Washington y Moscú, la School of the Americas fue creada hace medio siglo con la finalidad, se dijo, de formar militares, policías y agentes de inteligencia para que ellos condujeran la lucha contra la “insurrecciones” etiquetas de comunistas por el Pentágono. Pero en los hechos, los egresados de esta escuela siempre constituyeron tropas de choque de la represión política contra la izquierda en los países latinoamericanos.

Mucho antes de los horrores de la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, las peores técnicas de tortura fueron enseñadas en la Escuela. En mayo de 2004, los manuales de interrogatorio utilizados en ella fueron divulgados por el National Security Archive, un instituto de investigación independiente, después de una demanda en el marco de la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Act) realizada por reconocidos medios como el Baltimore Sun. Los manuales, traducidos en español y de los cuales millares de ejemplares fueron distribuidos a los aliados hispanófonos de Washington, daban las consignas explícitas para torturar, reprimir o asesinar, según fueran los casos.

La larga historia de los suplicios practicados por los militares egresados de la School of the Americas ha sido ampliamante documentada por otros organismos, en especial Amnesty International en su informe Unmatched Power, Unmet Principles (Poder incomparable, principios abandonados), así como en las excelentes obras Hidden Terrors (Terrores ocultos) de A.J. Langguth (un ex periodista del New York Times), Rogue State : A Guide to the World’s Only Superpower (El Estado granuja: guía de la superpotencia mundial) por William Blum, ex diplomático del Departamento de Estado, o incluso A Miracle, A Universe (Un milagro, un universo) por Lawrence Weschler (el experto en América Latina del New Yorker).

La enseñanza de la tortura en esa escuela fue suspendida por el presidente demócrata Jimmy Carter en 1977, pero reintroducida cuatro años más tarde por el republicano Ronald Reagan (el instigador de la guerra de los contras en 1981-1990, desde suelo de Honduras, frente a la revolución sandinista en Nicaragua). En 2000, luego de investigaciones sobre la escuela realizados por medios como el Washington Post y el Baltimore Sun y gracias a una oposición creciente en el Congreso, el Pentágono hizo un cambio cosmético y la rebautizó como Western Hemisphere Institute for Security Cooperation (WHINSEC). Pero como lo dijo en su momento el senador Paul Coverdale de Georgia, un conservador miembro del Partido Republicano, esta supuesta “reforma” no fue sino “esencialmente superficial”. En la actualidad, todo el mundo fuera del Pentágono continúa llamando a la escuela por su viejo nombre.

El golpe de Estado del 28 de junio en Honduras es el tercero en la historia de este pequeño país de 7 millones de habitantes, de los cuales 50% viven en condiciones de pobreza extrema. En 1975, el general Juan Megler Castro, egresado de la School of the Americas, se convirtió en el dictador militar del país. Luego, entre 1980-1982, el jefe de la dictadura fue otro egresado de la “escuela de tortura”, Policarpo Paz García, cuya gestión se concentró en intensificar la represión y sembrar el terror con el Batallón 3-16, uno de los más terroríficos escuadrones de la muerte de toda Latinoamérica, fundado por los egresados hondureños de la School of the Americas, con la ayuda de diplomados argentinos de la misma escuela, que antes dieron muestras de sus “conocimientos” reprimiendo a millares de argentinos durante la última dictadura de 1976-1983.

Entre los sesenta mil y tantos militares que pasaron por la Escuela, se cuentan entre ellos diversos y probados dictadores: los generales Noriega y Trujillo en Panamá y República Dominicana, el general Hugo Banzer Suárez en Bolivia, el general Guido Vildoso Calderón de Perú, el general Efraín Rios Montt en Guatemala y los generales Leopoldo Galtieri y Roberto Viola en Argentina.

La lucha por cerrar esta escuela ocupa desde hace 20 años los esfuerzos de la asociación School of the Americas Watch, alentada por católicos de izquierda y fundada por un sacerdote, el padre Roy Bourgeois, él mismo una ex víctima de los torturadores de esa insitución en El Salvador, después de los asesinatos de cuatro monjas y del arzbobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, por escuadrones de la muerte organizados y comandados por el coronel ultraderechisa Roberto D’Aubuisson, otro diplomado de la escuela y autor de los peores crímenes cometidos durante la guerra civil salvadoreña.

Manifestaciones recientes que movilizaron a decenas de miles de personas pidiendo su cierre, ante las puertas de la misma escuela, atrajeron la participación de personalidades como la actriz Susan Sarandon, el actor Martin Sheen y la monja Helen Prejean, autora del libro Dead Man Walking convertido en un célebre filme con Sean Penn (La última marcha, de Tim Robbins).

La última vez que se votó en el Congreso de EU para terminar con el financiamiento de la Escuela —en 2007— faltaron sólo siete votos para cerrarla. Pero en las elecciones legislativas de 2008, una treintena de legisladores que abogaban por su cierre perdieron sus bancas.

Así, si el presidente Barack Obama es realmente serio respecto de su autoproclamada “nueva era” en política exterior, nada le impide, desde el punto de vista electoral, cerrar inmediatamente la School of the Americas. Pero hasta ahora, la Casa Blanca ha optado por el silencio.

viernes 15 de mayo de 2009

Emir Kusturica y el cine del este lado

Por Agustín Abreu Cornelio

(Publicado en Solar de Cultura)


Es la Guerra de los Balcanes. Marko y su esposa Natalia intentan cerrar un trato para la venta de armamento cuando son alcanzados por la línea de batalla. En ese momento Iván, hermano menor de Marko, a quien no ve desde hace varios años, los reconoce y acomete a bastonazos hasta dejarlos moribundos. Enseguida un miliciano bajo las órdenes de Blaky, antiguo camarada y mejor amigo de Marko, recibe la orden de prender fuego a los cadáveres de los vende patrias. La silla de ruedas eléctrica, en la cual Marko está postrado con Natalia sentada en sus piernas, y las llamas cobrando altura, gira alrededor de cristo que cuelga de cabeza y del brocal de un pozo.

La escena antes descrita es una de las últimas de Underground: Había una vez un país, del director bosnio Emir Kusturica. No hace falta recalcar en la carga de violencia física y verbal que hay en ella, pero sí hacer hincapié en la rudeza simbólica que se inflige a las etnias balcánicas, a la historia yugoslava y a la tradición política occidental (desde Roma hasta los republicanos estadounidenses). Marko, uno de los protagonistas de esta película, ante la circunstancia bélica de la invasión nazi a Belgrado, “refugia” a un grupo de yugoslavos en un sótano; sin embargo, esta acción pervierte su objetivo y, con el tiempo, se convierte en una fábrica clandestina de armamento enriqueciendo a Marko, quien además ha escalado en la estructura política hasta ser un colaborador cercano al dictador Tito; fábrica eficiente al grado de construir un tanque de guerra que mostrará nuevamente la luz del sol a los subterráneos.

Marko, para entonces, ha perfeccionado el arte de la manipulación y el engaño, ha construido una “ilusión necesaria”, tal como las nombra Noam Chomsky, mediante la cual persuade a los “refugiados” de la conveniencia de mantenerse en el subsuelo, en vez de participar en la realidad que acontece en la superficie. Blaky, Iván y otros muchos personajes (algunos de ellos nunca han visto la luz del sol) se forman una imagen de la realidad por intermediación de Marko, quien se ha adueñado del discurso de la misma manera que lo hacen los poderes fácticos de nuestra realidad, tales como los medios de comunicación masiva, quienes manipulan la información con la pretensión de mantener cierta hegemonía y disuadirnos de participar en la realidad de manera directa.

Emir Kusturica es un multipremiado cineasta, nacido en 1954 en la ex Yugoslavia, que se vale del humor y la alienación, para vapulear a los espectadores y a su entorno. Una constante en su ya prolífica carrera es el uso del folclor balcánico: música, historia, dispersión de símbolos de referente regional, la casi omnipresente gitanería. En ese sentido, es una obra que debe contextualizarse en eso que los occidentales, con su carga de discriminación, llamamos Europa del Este. Pero también es una obra de este lado, del nuestro, pues el carácter fársico de sus filmes exige la complicidad entre espectador y personajes, entre acción y crítica, entre el silencio y la denuncia en su modalidad de música punk-folclórica (The No Somoking Orchestra es ya un paradigma en la música contemporánea).

Otro filme de Kusturica, Gato negro, gato blanco, nos hace ver que la unidad nacional de los gitanos, con todos sus prejuicios y virtudes, ha logrado adaptarse a la sociedad moderna “hasta el inicio de una bonita amistad” (frase de Humphrey Bogart que repite constantemente uno de los personajes) con los nuevos vicios y el poderío económico de la ilegalidad. Circunstancia con la cual México está tan emparentado; pues en el norte, sur y ombligo de nuestro país observamos a delincuentes convertidos en autoridad económica, política y moral.

En pleno goce de la cinematografía de Kusturica, halándola para mi lado, me permito recomendar, además de las películas ya mencionadas, el video de The No Smoking Orchestra “Unza unza time” que puede consultarse en YouTube, el cual proporciona una excelente degustación de la estética del cineasta bosnio.

martes 28 de abril de 2009

Canto XLV

Ante los cantos de Ezra Pound me ocurre lo que a los cisnes: temo que algún poetastro salte desde los rincones y me tuerza el cuello, el alma, mis lindos prejuicios o, peor aún, el bolsillo (con lo que me costó la edición de Cátedra de The Cantos, es muy entendible). Lo indudable es que en estos poemas de Pound se encuentra una rara especie de belleza (yo prefiero los de su etapa imagista o imaginista) que seduce al más férreo "mercader de Venecia". Aquí les dejo con mi favorito, en la traducción de Vázquez Amaral (alguien conoce otra).

Con Usura


Con usura el hombre no puede tener casa de buena piedra
con cada canto de liso corte y acomodo
para que el dibujo les cubra la cara,
con usura
no hay para el hombre paraísos pintados en los muros de su iglesia
harpes et luz
o donde las v´rgenes reciban anuncios
y resplandores broten de los tajos,
con usura
no puede ver el hombre Gonzaga a sus herederos y a sus concubinas
no se pinta cuadro para que dure y para la vida
sino para venderse y pronto
con usura, pecado contra natura,
es tu pan siempre de harapos viejos
es tu pan seco como el papel,
sin trigo de montaña, harina fuerte
con usura la línea se hincha
con usura no hay demarcación clara
y nadie puede hallar sitio para su morada.
El picapedrero se aparta de la piedra
el tejedor de su telar
CON USURA
no llega lana al mercado
la oveja nada vale con usura
Usura es un ántrax, usura
mella la aguja en las manos de la muchacha
y detiene la pericia de la que hila. Pietro Lombardo
no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; Zuan Bellin´ no por usura
ni pintóse "La Calunnia".
Angelico no vino por usura; no vino Ambroggio Praedis,
No vino iglesia de piedra cincelada firmada: Adamo me fecit
No por usura St. Trophime
No por usura Saint Hilaire,
Usura oxida el cincel
Oxida el oficio y al artesano
Roe los hilos del telar
Nadie aprende a tejer oro en su dibujo;
El azur tiene una llaga por usura; el carmesí sin bordar se queda
El esmeralda ningún Memling tiene
Usura asesina al niño en las entrañas
Impide al joven cortejar a su amada
Ha llevado la perlesía a la cama, yace
entre la joven desposada y su marido
CONTRA NATURAM
Han traído putas para Eleusis
Se sientan cadáveres al banquete
a petición de usura.

N.B. Usura: gravamen por el uso del poder adquisitivo, impuesto sin relación a la producción, a veces sin relación a las posibilidades de producción. (De ahí la quiebra del banco de los Medici.)

miércoles 15 de abril de 2009

Aquí se ve a John Ashbery


Perhaps if I spend an hour—or at the most two hours, when I'm feeling really inspired—I'm done for the day and then there's the problem of what to do with the other twenty-two or twenty-three hours of the day. I feel I should be doing something important. But what?

I usually don't write autobiographical poetry, but this sort of turned out that way accidentally; I realized after I'd finished it, since in fact I did have a brother who died when we were both children.

[Ashbery reads "The History of My Life"]

I always wanted to go to France, ever since I was a child and read French fairy tales and writers like Balzac and Proust. It was just a thing I always wanted to do and ended up doing.

It took me a while to adjust to being in a country where a foreign language was spoken. My own poetry derives very much from hearing colloquial—or even worse, American—being spoken around me, especially in New York where you'd overhear strange things being said and I'd often incorporate them into poems. I didn't have that sort of cushion in France, and it took me a while to adjust and to learn how to write all over again without the background noise of American in my ears.


En poets.org se pueden consultar otros fragmentos de entrevistas

con importantes poetas estadounidenses.