lunes, 3 de julio de 2017

Hamlet (noticias para)

Por Ida Vitale, en Léxico de afinidades


Hoy madre tía y tío padre
mandan en nosotros,
el reino retrocede
a grado de provincia mercenaria.
Huele a milicia en las fronteras.

Los ácidos se filtran al oído
no de un triste rey solo,
de adolescentes reyes por millares,
de hombres que reyes fueran
sin esta envenenada rapsodia de mentiras.

Pero ya sabes, príncipe,
que cuando el viento sur sopla en la gente,
las telarañas vuelan
y por oscuro que esté todo en torno
se ven claras “las grullas, los halcones”.


                                                              1967


viernes, 7 de abril de 2017

Imágenes del mundo perdido

de Lawrence Ferlinghetti
(Traducción de Agustín Abreu Cornelio)


2

Justo como solía decir
el amor pega fuerte a los mayores
porque han estado corriendo
por los mismos raíles hace tanto
y cuando les toca la aguja del cambio
pierden la salida
y se queman en el raíl equivocado mientras
el alegre cabús se va volando
y el maquinista no reconoce
sus nuevas bocinas eléctricas
y los mayores corren en la espuela oxidada
que llega hasta
la hierba muerta donde
las oxidadas latas y los resortes de una cama y las navajas
viejas de las rasuradoras y los colchones mullidos
yacen
y el raíl se queda muerto
justo ahí
aunque las corbatas continúen algún tiempo
y los mayores
se digan a sí mismos
Bueno
debe ser este el lugar
donde se supone que yaceremos
Y lo hagan
mientras las luces del vagón cantina se alejen presurosas
a lo alto
de una colina
con sus ventanas plenas de cielo y amantes
con flores
con su cabello largo ondulando
y todos riendo
y saludando y
murmurando entre ellos
y mirando hacia afuera y
preguntándose qué cementerio
en donde los raíles terminan

es ese


martes, 7 de febrero de 2017

As naus, de António Lobo Antunes

(El párrafo corresponde al capítulo 12 de la novela)


Nessa época do ano, quase em outubro, ainda havia meia dúzia de pessoas de férias na Ericeira e alguns toldos na praia gelada, diante de ruelas de chalés semelhantes a urinóis antigos, invadidos por vinhas-virgens e escorpiões. O vento trazia consigo os carriles de Mafra que soavam como o olhar remoto de avós evaporado. O outono e a cinza dos seus fumos fazia-os sentirem-se numa vila quase deserta com raros grumetes nas calçadas estreitas, traineiras que nunca largavam para o mar e pessoas tão idosas quanto eles no adro da igreja vazia, de Santos de talha inclinados em ameaças tenebrosas. O frio oxidada as agulhas da máquina de costura sem trabalho, apesar da esposa arrancar os botões de todas as camisas e de todos os casacos pelo puro hábito de os pegar de novo. Promessas de chuva desuniam as cornijas dos telhados. As árvores definhavam a praça, jogando ao acaso os membros esquartejados de quatro ou cinco ramos em pânico. O café da manhã possuía o sabor do lodo que trepava, de acordo com os suspiros da água, nos ralos a molhados dos bidés. O retrato nupcial era uma mancha já totalmente indistinta, desprovida de qualquer contorno salvo o sorriso imaginado da mulher que crava de vergonha e de surpresa. O marido lembrou-se da última ocasião em que lhe escutará a voz, em Bissau, para dizer, após cinquenta e três anos de África, já não pertenço aqui, e de como tinham perdido por inteiro o costume de falar, dialogando um com outro por intermédio de um alfabeto esquemático de gestos evasivos, e decidiu convidá-la, à pesar da idade, a passar a vida a limpo, desde o início, num ponto qualquer do mundo.


—Até o Pólo Norte, argumentou ele, é de certeza melhor do que está coisa.


viernes, 20 de enero de 2017

Establecimientos nocturnos

de Pablo Neruda
Residencia en la tierra (1935)



Difícilmente llamo a la realidad, como el perro, y también aúllo. Cómo amaría establecer el diálogo del hidalgo y el barquero, pintar la jirafa, describir los acordeones, celebrar mi musa desnuda y enroscada a mi cintura de asalto y resistencia. Así es mi cintura, mi cuerpo en general, una lucha despierta y larga, y mis riñones escuchan.

¡Oh Dios, cuántas ranas habituadas a la noche, silbando y roncando con gargantas de seres humanos a los cuarenta años, y qué angosta y sideral es la curva que hasta lo más lejos me rodea! Llorarían en mi caso los cantores italianos, los doctores de astronomía ceñidos por esta alba negra, definidos hasta el corazón por esta aguda espada.

Y luego esa condensación, esa unidad de elementos de la noche, esa suposición puesta detrás de cada cosa, y ese frío tan claramente sostenido por estrellas.

Execración para tanto muerto que no mira, para tanto herido de alcohol o infelicidad, y loor al nochero, al inteligente que soy yo, sobreviviente adorador de los cielos.



Una lectura de este poema puede escucharse en aquí.

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