miércoles, 31 de octubre de 2012

Contra la mediocridad amorosa

Thomas Carew
(Traducción de José Luis Rivas)

Bríndame más amor o más desprecio;
la zona tórrida o la zona helada
igual alivio dan a mi dolor,
mas la templada nada me depara:
lo extremoso, en el odio o en el amor,
más dulce es que la calma.

Dame una tempestad; si esta fuere de amor,
bajo dorada lluvia, como Dánae,
me bañaré en delicia; si tu desdé me obsequias,
que en esa torrentera se atragante
mi buitre de esperanzas: pues sólo es poseído
del cielo quien se libra del infierno.
Corona pues mi gozo o cura mi dolor;
bríndame más amor o más desprecio.


lunes, 22 de octubre de 2012

Un poema de Roberto Juarroz


40 (Sexta poesía vertical)

Desbautizar el mundo,
sacrificar el nombre de las cosas
para ganar su presencia.

El mundo es un llamado desnudo,
una voz y no un nombre,
una voz con su propio eco a cuestas.

Y la palabra del hombre es una parte de esa voz,
no una señal con el dedo,
ni un rótulo de archivo,
ni un perfil de diccionario,
ni una cédula de identidad sonora,
ni un banderín indicativo
de la topografía del abismo.

El oficio de la palabra,
más allá de la pequeña miseria
y la pequeña ternura de designar esto o aquello,
es un acto de amor: crear presencia.

El oficio de la palabra
es la posibilidad de que el mundo diga al mundo,
la posibilidad de que el mundo diga al hombre.

                               La palabra: ese cuerpo hacia todo.
                               La palabra: esos ojos abiertos.
                                                                                                              (para Roger Munier)





Y aquí un interesante comentario sobre la poesía de Juarroz por Omar Ardila.

viernes, 12 de octubre de 2012

Wislawa Symborska. Más que una Posdata

El primero de febrero de este año falleció Wislawa Symborska. Poeta polaca ganadora del premio Nobel en 1996, cuya obra conozco de manera fragmentaria y, en ocasiones, mediada por un tercer idioma (en mi librero descansa una antología en inglés comprada de medio uso en Tucson, Arizona). Tal parcialidad no ha impedido, sin embargo, que cada lectura de su obra se vuelva entrañable. Por eso celebro y comparto el último número de la revista Posdata que, además de testimonios conmoverdores como el de Marta Eloy Cichocka, publica una amplia selección de poemas en español.

La revista puede leerse gratuitamente aquí.


martes, 31 de julio de 2012

COROTO número 3

El tercer número de la Revista Coroto ya está disponible en la red. En esta ocasión, además de un fragmento de la última novela de Carlos Fuentes, se incluyen algunas páginas a manera de homenaje de escritores tan importantes como Sergio Ramírez, Enrique Cortazar y Paul Harding (Premio Pullitzer 2010).

El dossier, esta vez titulado "Raras querencias", explora esas relaciones intendendibles, enfermas, dispares, desde la ternura, el humor y la tragedia. Edmundo Paz Soldán, José Díaz Cervera, Santiago Roncagliolo, entre otros, dedican textos a esta temática.

También hay textos de Marco Antonio Campos, Lila Zemboráin y una entrevista a Leila Guerriero. Y como postre, un poema inédito del Premio Reina Sofía 2012, Ernesto Cardenal. Un completo agasajo.



Lee el Número 3 de Coroto aquí.

sábado, 21 de julio de 2012

Otras vueltas de tornillo (sólo una)

Marco Denevi (1922-1998)

5. Napoléon en Santa Helena

Prisionero de Inglaterra, Napoleón Bonaparte llegó a la isla de Santa Helena el 15 de Octubre de 1816. El médico que lo revisó durante el viaje diagnosticó cáncer de píloro y pronosticó que no viviría mucho tiempo.
Sir Hudson Lowe, gobernador de la isla, profesaba a Napoleón un frío odio británico y estaba dispuesto a hacerle pagar caros sus quince años de gloria. Sir Hudson razonó así: "Este hombre morirá a corto plazo. Su reclusión en Santa Helena, pues, será demasiado breve y aun en mi compañía no le hará purgar todas sus culpas. No tengo otro remedio que alargar artificialmente el tiempo de su cautiverio".
Entonces fraguó un plan. En las habitaciones de Napoleón todos los días eran el mismo día. Los reloje no marchaban. El calendario mostraba una única hoja y la hoja decía: 16 de octubre de 1816. Desayunos. almuerzos y cenas no variaban. No variaban las palabras, los ademanes, las sonrisas, las miradas, los tonos, los fingidos titubeos, las vestimentas y los movimientos de quienes diariamente atendían al ex emperador. A éste se le permitió que diese un paseo (por las galería interiores de la fortaleza, a fin de que nubes o lluvias, que desairaban las órdenes de sir Hudson, no lo echasen todo a perder) y en esos paseos Napoleón veía siempre las mismas caras, oía las mismas voces, recibía los mismos saludos. Por la tarde escribía sus memorias. Que escribiese todo lo que quisiera. A la tarde siguiente encontraría sólo papeles en blanco. O que leyese. En la biblioteca había un solo libro.
El médico lo visitaba todas las noches. Los mismos falsos golpecitos en el vientre, la misma ironía: "Dieta, reposo y lectura de la Biblia", la misma hipócrita reverencia. Después lo visitaba sir Hudson. Todas las vecces le preguntaba: "¿Tiene alguna queja que formularme?" y cualquiera fuese la contestación, añadía: "Perfectamente" y se iba sonándose la misma nariz puritana con el mismo pañuelo irlandés.
Esta farsa se repitió inflexiblemente durante días y días. "Viva un mes o un año", reflexionaba Lowe, "a Napoleón le parecerá que su castigo es eterno".
Lo malo es que transcurrieron no un mes ni un año, sino años enteros y Napoleón no se moría. Varias veces el médico le informó a sir Hudson: "Es extraño. Se mantiene en el mismo estado en que se encontraba el día en que llegó aquí". El gobernador gruñía: "Tanto mejor". Pero aquella rutina los volvía locos a todos. Estaban hartos de comportarse como figuras mecánicas. Hubo sordas protestas, algunos pujos de rebelión. Lowe no cedió. Era un hombre de un carácter terrible y, al parecer, exageradamente antibonapartista. Combinando arengas patrióticas y amenazas logró imponerse a sus subordinados. Increíblemente, éstos aguantaron casi cinco años.
Pero el 5 de mayo de 1821 también sir Hudson perdió la paciencia. Irrumpió en las habitaciones de Napoleón y empezó a gritar, a pronunciar frases que nunca había dicho en presencia del prisionero. Inmediatamente Napoleón se desplomó y una hora después moría, víctima de cáncer de píloro.

jueves, 22 de diciembre de 2011

No me preguntes nada (Fragmento)

por Ariel Lemarroy

Quién iba a decir que en todas las
colonias iban a aparecer montañas de basura como un último homenaje a la época neoliberal, porque allí estaban los televisores comprados en abonos, los dvd's, los automóviles bañados de lodo, inservibles, como los muebles estilo Chippendale junto a los librso de Paulo Coelho de las bibliotecas light, como las latas de refresco rescatadas del lodo por los indigentes que hurgan en busca de comida, de un pedazo de silla, de un televisor inservible que llevan a su casa quién sabe para qué, porque cuando uno pregunta, y responden, Para lo mismo que lo tenían los ricos, por lo que no queda más que imaginarse que los van a colocar en un nicho para rendirles culto ahora que las imágenes religiosas se cubrieron de lodo.
Después que descendieron las aguas se comenzó a hablar de milagros. Cuál milagro, me dice una mujer en la colonia Municipal, no se salvó nada, ni siquiera los libros que ya no sirven para decorar las salas que ahora son lodazales donde aparecen víboras y peces diablo.
Yo encontré camarones pegados a la pared, me aseguró otra mujer frente a su casa en la calle Aureliano Colorado, en la colonia Municipal, y maldecía a esos peces diablo, o plecostomus, de la familia de los loricáridos, que quién sabe cómo llegaron desde Brasil hasta los ríos de Tabasco.

Y no estoy soñando, ni he tomado licor, ni he leído novelas de realismo mágico, pero los vi sobre la cama, algunos muertos y otros aleteando entre la fetidez de los desechos orgánicos, y los había también sobre la mesa, en el sofá y en la cocina, junto a los cuerpos moribundos de las ratas.
Y ahora asómese usted al interior de la casa, me dijo la mujer cuando se dio cuenta de la cámara que yo traía colgada del pescuezo y del gafete que me acreditaba como reportero.
Después de eso no pronunció más palabras, porque como dicen los cronistas de sociales, "se le formó un nudo en la garganta".

Yo la veía de reojo mientras tomaba fotos de la sala, y observé cómo se le corrían las lágrimas sobre la cara recubierta de polvo, polvo de verdad, no como en las telenovelas, porque en la casa flotaban hojas impresas con mensajes de una iglesia cristiana.
El agua no respetó nada, volvió a decir la mujer, y entonces vi el letrero de metal clavado en la fachada: "En este hogar somos católicos, no aceptamos propaganda protestante".



lunes, 21 de noviembre de 2011

Revista Coroto


He tenido la oportunidad de ver de cerca el crecimiento de un proyecto editorial muy serio en El Paso, Texas: Coroto. Se trata de una revista dedicada a lo más sobresaliente de la literatura en lengua española. Sus editores: Daniel Ríos, Daniel Centeno y Diego Bustos, son conocedores y estudiosos de nuestra tradición literaria y se han propuesto trabajar por dar a conocer lo más granado de las plumas en ambos lados del Atlántico. Para su primer número han reunido textos de escritores que están acrecentando la actualidad de nuestras letras: Antonio Gamoneda, Juan Gelman, Juan Villoro, Ana María Shúa y la inclusión de una pluma de primer nivel internacional como la del japonés Ryonosuke Akutagawa.
Esta es una publicación intenta ser gratuita, para lo que requiere el apoyo de todos los lectores interesados en lo más granado de la literatura internacional. Pueden acercarse a ellos a través de su página web (revistacoroto.com) y en




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