domingo, 3 de febrero de 2008

Domingo de superbowl


Hace unos minutos, por esa caja boba que acompaña mis soledades, transmitieron desde Phoenix fragmentos de algo que llaman el "sexy bowl". Esto no es más que un enfrentamiento, en un campo de dimensiones reducidas, entre dos equipos conformados por modelos y porristas. Mujeres muy bellas, hay que decirlo.


Ante todo quiero mencionar que no tengo nada contra el cuerpo humano, al contrario, me parece una experiencia gratísima la contemplación de un cuerpo femenino en lencería, ya que ese era el uniforme de ambos equipos, acompañado de hombreras y cascos, para que no fueran a magullarse en demasía.


El asunto es que las mujeres son mucho más que el objetivo de nuestra hiperestesia erótica... Y tales jugadoras merecen el nombre de atletas, pues las vi lanzar, correr, taclear y romper tacleadas con una habilidad que envidiarían los jugadores de la ONEFA. Incluso ejecutar jugadas de engaño que requieren un vasto conocimiento del juego y un entrenamiento continuo.


Tomo mi tiempo para hablar de esto porque me parece sintomático. Si esas "chicas" pueden tomar en serio un juego "masculino", bien podrían los organizadores del "sexy bowl" (y todo el bando de los machos) sensibilizar las neuronas de su bolsillo y escroto, y tomar en serio el esfuerzo que en cualquier ámbito realiza la mujer contemporánea, en vez de denigrarlas presentándolas como meros cuerpos bien formados.
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